Para algunas personas, la mejor forma de expresarles amor es hacerles un regalo. Les comunica que alguien estaba pensando en ellos. Puede ser tan simple como una flor silvestre recogida en un jardín o un anillo costoso. Lo importante no es cuánto cueste el regalo, sino que alguien piense en esa persona. El obsequio es un gesto visible de consideración y comunica amor en voz alta.
Si el lenguaje fundamental de amor de tu cónyuge es recibir regalos, tendrás que aprender a hacerlos regularmente. No tienes que ser millonario para hablar ese lenguaje. Algunos regalos no cuestan nada: un trébol de cuatro hojas, una moneda que hayas encontrado en el estacionamiento, un “tesoro” que hayas rescatado de tu infancia, un “premio” que encontraste en la caja de cereales. Hay otros regalos que son muy económicos: una barra de chocolate, un cono de helado, una rosa comprada en la calle, su revista preferida, un colgante para su pulsera. Otros regalos son mucho más costosos, como las entradas para un evento deportivo, los diamantes y los rubíes, la membresía a un gimnasio local o un tratamiento de masajes en un centro de salud y belleza. Tu cónyuge (pareja) sabe cuánto puedes gastar. La persona para la cual el lenguaje de amor son los regalos no espera que sean demasiado costosos. Pero sí espera que le demuestres su amor, y logras eso con los obsequios.
Del libro “Amándonos” de Gary Chapman
